Razones para escribir este Blog

Días atrás, encontrándome en casa de una de mis hermanas mayores, mi sobrina menor, estudiante de psicología y temas básicos relacionados, me dijo: "Si hay algo que no entiendo es como pudiste ser peronista dada tu forma de pensar, que cosas fueron las que te motivaron para creer en un movimiento basado en el fascismo..."
"No teníamos nada que ver con el fascismo", conteste casi indignada.
Y le empece a contar..., ahí me di cuenta que la generación del 80, no tiene la menor idea del mundo en el que vivimos la del 50.
Hice este Blog para mis sobrinos e hijos, sus amigos, para que sepan que sentimos los jóvenes idealistas de mi generación, que en el mejor de los casos terminamos exiliados, los que tuvieron menos suerte están desaparecidos.
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lunes, 27 de junio de 2011

Las mujeres: de la servidumbre al proletariado, del libro Revolución y Contrarrevolución en la Argentina.

EVITA LES TOCÓ EL CORAZÓN Y ELLAS FUERON SU FUERZA
Las mujeres: de la servidumbre al proletariado
Las mujeres: de la servidumbre al proletariado
Foto poco conocida de Evita joven, a los pocos años de llegar del interior a la Capital.

Cuando las mujeres excluidas del Interior llegaron a Buenos Aires, no sólo desempeñarían un papel político y social decisivo en la historia argentina, sino que los sociólogos hubieran podido decir, sin incurrir en error, que el número de mujeres rubias había aumentado en la Capital Federal.

Cuantas más chinitas llegaba, más rubias aparecían. ¿Qué científico entendería al peronismo sin las mujeres de negro que llegaron a ser rubias? Eva les tocó el corazón y ellas fueron su fuerza, energía poderosa que había atravesado muchas generaciones en silencio y ahora hablaba a los gritos.

Texto de Jorge Abelardo Ramos, del libro Revolución y Contrarrevolución en la Argentina.

Las mujeres: de la servidumbre al proletariado

Había llegado de La Banda o de San José de la Dormida o de Goya o Reconquista, de Aimogasta o quizá de Pomán. Había cebado mate a los paisanos pelambrudos alzados contra Buenos Aires en el Arroyo de la China, con las fuerzas artiguistas. Derramó lágrimas e hijos a lo largo de la infortunada patria la infatigable soldadera, después de aquella revolución con el sol inca y los oficiales blancos.

Padeció la cautividad con Catriel o Pincén, acompañó como cocinera a los involuntarios soldados del Paraguay, madre con muchos padres, obligada sombra en las Campañas de Desierto, protagonista anónima de los entreveros en la guerra civil (y nunca entraba en las listas), arrastrada a los burdeles de Palermo, traída y llevada por el zig-zag del destino, tejedora en Catamarca, industriosa obrera en Tucumán, excluida de las sabias estadísticas por sus "uniones irregulares". Era la sustancia misma de la tierra dolorosa.

Finalmente, cuando parecía que toda turbulencia se había aquietado en esa cosa extraña llamada Argentina, había quedado olvidada en las provincias. Pero éstas habían sido reducidas a la pobreza y no podían sostenerla.

De ahí había venido vestida de negro riguroso (pues su madre le había entregado el único vestido decente de la familia, el lujo de todas, ya que siempre había algún muerto y no podía faltar el negro).

Calzaba alpargatas al llegar a la Capital y en su mano apretaba un monedero de hule. Su cara estaba lavada con jabón amarillo y las crenchas peinadas hacia abajo, marcando el pómulo reminiscente.

Enseguida se conchababa con "cama adentro". Y el patrón dominaba su vida por completo. Fregaba, cocinaba, lavaba los platos, cosía, lavaba y planchaba, colocaba y descolocaba las cortinas, limpiaba los caireles uno por uno, mientras el hijo varón de la patrona la miraba golosamente desde abajo.

Si no le hacían un hijo (que, en ese caso, era enviado enseguida a su pueblo para que lo criara la madre) al llegar el domingo, después del mediodía, la patrona -ese gran ojo que la miraba sin cesar- le decía: "Andate a dar una vuelta y volvé antes de las ocho para hacer la cena".

Tomaba el tranvía y llegaba a Plaza Italia, frente a los leones y bajo el sol. Allí apretaba la mano áspera de un conscripto de los cuarteles, sentada en un banco. Ambos soñaban con la provincia, las cabras, el cielo, los amigos y la música lejana.

Pero llegó la guerra y con ella el desarrollo de la industria. Las fábricas se erigían por todas partes. Nuevas industrias reclamaban mano de obra, en particular de mujeres. Ella oyó hablar vagamente del tema.

Finalmente, una compañera de plaza la invitó a entrar a su fábrica. Así, la sirvienta se transformó en obrera. Cambió servidumbre personal por la explotación impersonal del capitalista. Esto se dice fácil, pero era menester vivirlo.

¡Y los marxistas! ¡Qué decepción! Pues resultaba que pasar de la servidumbre y humillación personal a la "explotación capitalista" constituía para ella un salto a la libertad.

Era una doble emancipación. La primera era sacarse de encima a la patroncita -oligarca, mujer de médico, esposa de un bancario o empleado público, cónyuge de un comerciante, si la sirvienta era lo más barato que había en la Argentina-. Y, en segundo lugar, ganar más dinero con menos tiempo de trabajo. De este modo, ella vendía 8 horas a la fábrica. Después era completamente libre para apoderarse de aquella hermosa ciudad hostil.

La primera quincena envió un giro a su madre. La segunda, adquirió un par de zapatos con tacos y su cuerpo cambió. A la siguiente, compró en las cadenas de tiendas Etam un delicado vestido arrancado de un modelo de Vogue, con tela de imitación francesa, fabricada por la nueva burguesía judía de Villa Lynch, que dejaba de ser importadora para transformarse en productora.

Una maravillosa, indescriptible transformación se operaba en la ex sirvienta. Con dos o tres quincenas más se compró una cartera, artilugios de maquillaje, alguna bisutería. Entonces asestó un toque final a la transformación milagrosa.

En todos los barrios habían aparecido "salones de belleza". Nuevas "cosmetólogas" brotadas de la nada la atendieron durante unas horas, le dieron consejos y la lanzaron a la calle transformada en platinada.

Aquella muchacha aindiada era hermosa, tenía rulos, tacos altos (había cambiado de estatura) y nadie hubiera imaginada jamás que al pasear por Santa Fe, Callao o Corrientes, la ex sirvienta era menos bella que las chicas de la clase media o de la oligarquía.

Al mismo tiempo, entraba en crisis la oferta del servicio doméstico. Aparecía el Estatuto del Servicio Doméstico, con derecho a siesta. ¡Cuántos izquierdistas aprendieron a odiar al peronismo en la mesa familiar de boca de su madre, antes de buscar en venerables textos las razones para rechazarlo en nombre de la Ciencia!

Cuando ellas, las mujeres excluidas del Interior llegaron a Buenos Aires, no sólo desempeñarían un papel político y social decisivo en la historia argentina, sino que los sociólogos hubieran podido decir, sin incurrir en error, que el número de mujeres rubias había aumentado en la Capital Federal.

Cuantas más chinitas llegaba, más rubias aparecían. ¿Qué científico entendería al peronismo sin las mujeres de negro que llegaron a ser rubias? Eva les tocó el corazón y ellas fueron su fuerza, energía poderosa que había atravesado muchas generaciones en silencio y ahora hablaba a los gritos.

Fragmento de La Era del Peronismo Ediciones del Mar Dulce - Junio de 1981- pág. 116-Tomo V de "Revolución y Contrarrevolución en la Argentina"

http://www.laopinionpopular.com.ar

viernes, 25 de junio de 2010

“FEMINISMO”: EL PASO DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO




Por María Eva Duarte de Perón

"Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino "feminista" me dio un poco de miedo. ¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente? ¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas? Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte para ocupar un puesto así, que por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo... mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres. ¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron! Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres. Creían incluso que era una desgracia ser mujeres. Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las "feministas", la inmensa mayoría de las "feministas" del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujer ... ¡que no me pareció nunca del todo mujer! Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas. Un día el General me dio la explicación que yo necesitaba. ?¿No ves que ellas han errado el camino? Quieren ser hombres. Es como si para salvar a los obreros yo los hubiese querido hacer oligarcas. Me hubiera quedado sin obreros. Y creo que no hubiese conseguido mejorar en nada mejorar a la oligarquía. ¿No ves que esa clase de "feministas" reniega de la mujer? Algunas ni siquiera se pintan... porque eso, según ellas, es propio de mujeres. ¿No ves que quieren ser hombres? Y si lo que necesita el mundo es un movimiento político y social de mujeres... ¡qué poco va a ganar el mundo si las mujeres quieren salvarlo imitándonos a los hombres! Nosotros ya hemos hecho, solos, demasiadas cosas raras y hemos embrollado todo, de tal manera, que no sé si se podrá arreglar de nuevo el mundo. Tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite." Yo recuerdo bien aquella lección del general. Nunca me pareció tan claro y tan luminoso su pensamiento. Eso era lo que yo sentía. Sentía que el movimiento femenino en mi país y en todo el mundo tenía que cumplir una misión sublime... y todo cuanto yo conocía del feminismo me parecía ridículo. Es que, no conducido por mujeres sino por "eso" que aspirando a ser hombre, dejaba de ser mujer, ¡y no era nada!, el feminismo había pasado de lo sublime a lo ridículo. ¡Y ése es el paso que trato de no dar jamás!"

 (María Eva Duarte de Perón, LA RAZÓN DE MI VIDA -dictado en 1951-, Cap. XLVIII)

Evita es una película estadounidense de 1996, escrita, producida y dirigida por Alan Parker

Evita es una película estadounidense de 1996, escrita, producida y dirigida por Alan Parker. Protagonizada por Madonna y Antonio Banderas en los papeles principales, narra la vida de Eva Perón. Es una adaptación muy fiel de la obra musical homónima de 1976, con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice. Esta adaptación al cine fue ganadora de importantes premios internacionales y afianzó a Madonna como una intérprete fiable y versátil, rebatiendo las críticas contra su elección para el papel.

Argumento

Las primeras escenas muestran el funeral de Eva Perón (Madonna). Un personaje llamado Che (Antonio Banderas) comienza a narrar la vida de Evita, como era llamada María Eva Duarte de Perón por la muchedumbre compuesta por la clase trabajadora argentina.
El relato sigue mostrando el funeral del padre, esta vez durante la niñez de Evita, en la ciudad de Junín. El padre mantenía dos familias, una legítima y otra con la madre de Evita. La familia legítima rechaza la presencia de la otra, pero Evita logra eludir la vigilancia y se acerca al ataúd para despedir a su padre.
Años más tarde, con Evita ya de 15 años, ella decide dejar Junín y viaja a Buenos Aires junto a un cantante de tango, Agustín Magaldi (Jimmy Nail), con quien mantiene una relación sentimental. Pasa el tiempo y es abandonada por Magaldi. Ella comienza a abrirse paso relacionándose con hombres de influencia, y así logra desarrollar una carrera como modelo, actriz, actriz de radioteatro y animadora radial, aprovechando sus dotes oratorias.
Siempre recordando la pobreza e injusticias de su niñez, comienza a participar en actos políticos y de esta forma conoce y seduce al coronel Juan Perón (Jonathan Pryce) que aspiraba a la presidencia de la república. Ella se siente identificada con el ideario del llamado peronismo y usa todas sus habilidades para promocionar la carrera política de Perón. Éste es encarcelado por el gobierno de turno y ella inicia una campaña por radio para su liberación, lográndolo.
Ya en libertad, Perón se encuentra con una enorme base electoral que finalmente lo llevará a ganar la presidencia. Evita se transforma en primera dama y lider espiritual de la clase obrera argentina peronista, llamados los descamisados. Desarrolla una gigantesca labor de beneficios para los desposeídos y a la vez se atrae el odio de la clase pudiente. Con el pretexto de ofrecer su mejor imagen dentro y fuera del país, derrocha grandes sumas de dinero en vestidos y joyas.
Durante una gira internacional, Evita enferma y regresa a Buenos Aires. Su enfermedad es incurable y sabe que morirá pronto. Cree que su vida fue corta como una llama intensa. Una multitud se reúne frente a laCasa Rosada para rezar por su recuperación, llevando velas encendidas consigo, y es testigo cuando se apaga la luz de su habitación, anunciando su muerte. La última escena vuelve a continuar la primera, y durante el funeral el narrador llamado Che besa su ataúd.

Comentarios

Al igual que en la versión primitiva estrenada en teatros, todos los diálogos de la película son cantados (salvo unas frases sueltas), mayormente por la propia Eva Perón y por Che, un personaje ficticio que es elnarrador del relato y que comenta irónicamente la trayectoria de la que fuera mujer de Juan Perón. Dicho personaje, interpretado por Antonio Banderas, se suele identificar como Che Guevara, aunque se ha desmentido tal idea, afirmándose que el apelativo «che» es muy común en Argentina, y solo representa al ciudadano común de ese país. Che Guevara no pudo tener ninguna relación con Eva Perón porque no fue peronista y tampoco llegó a conocerla.
La veracidad del argumento de la película fue fuertemente puesto en duda en Argentina por sectores políticos, del arte y la cultura. Un ejemplo de ello es la canción María Eva del cantautor Ignacio Copani, que entre sus frases dice: «Qué sabe un coreógrafo en Londres de esta historia... Qué sabe del beso que esconde nuestra memoria... María Eva nació en Los Toldos, no en una ópera de ficción...».
Sin embargo, hay que matizar que la película sigue al pie de la letra la ópera rock de la década de 1970. En un recurso artístico habitual en cine, música y otros géneros, la protagonista de la obra es presentada como una heroína, y si bien se deslizan algunos de sus defectos, toda la obra está perfilada y condicionada por un afán de persuadir, entretener y emocionar al público. Eva Perón sigue siendo un personaje muy debatido, con luces y sombras, y resulta difícil juzgarlo con neutralidad, especialmente en su país.
Entre las canciones más destacadas se encuentran Don´t cry for me Argentina y You Must Love Me, ésta última merecedora del Premio Oscar a la mejor canción de 1996, y creada específicamente para la película, ya que no existía en la versión original.
Tras una larga pugna entre diversas actrices de Hollywood, el papel protagonista recayó en la cantanteMadonna. Muchísimas actrices se consideraron para el papel principal, entre las cuales destacan Meryl StreepMaría Conchita AlonsoBarbara StreisandLiza MinnelliOlivia Newton-JohnCher y Michelle Pfeiffer, quien de hecho fue la primera actriz probada para el papel. Es posible encontrar sus grabaciones de algunas canciones de la obra, como Buenos AiresGoodnight & Thank You y I'd be good for you.
La película supuso para Madonna un récord Guinness, en cuanto al vestuario que lució en ella. Superando la anterior marca de Elizabeth Taylor en Cleopatra (1963), en Evita Madonna lucía 85 modelos.
Para más información sobre la música de la película, ver Evita (banda sonora).

Premios

Oscar 1996

CategoríaPersonaResultado
Mejor canción You Must Love Me
Tim Rice
Andrew Lloyd Webber
Ganadores
Mejor fotografía Darius Khondji Candidato
Mejor dirección artística Brian Morris
Philippe Turlure
Candidatos
Mejor montaje Gerry Hambling Candidato
Mejor sonidoAndy Nelson
Anna Behlmer
Ken Weston
Candidatos

Globos de Oro 1997

CategoríaPersonaResultado
Mejor película - Comedia o musical Ganador
Mejor director Alan Parker Candidato
Mejor actor - Comedia o musical Antonio Banderas Candidato
Mejor actriz - Comedia o musical Madonna Ganadora
Mejor canción original You Must Love Me
Tim Rice
Andrew Lloyd Webber
Ganadores

Fuente:

La descripción anterior fue tomada del artículo de Wikipedia Evita, licenciado bajo CC-BY-SA, lista completa de contribuyentes aquí.

Declaran a Evita Perón como "Mujer del Bicentenario...


BICENTENARIO EN LAS AMÉRICAS
El Gobierno de Argentina declaró a María Eva Duarte, "Evita", la segunda esposa del ex presidente y general Juan Perón, como "Mujer del Bicentenario". Argentina cumple su bicentenario en 2010.
Agencias/Servicios de Clave Digital
martes, 9 de marzo de 2010, 02:04 p.m.
Buenos Aires.- El Gobierno de Argentina declaró a María Eva Duarte, "Evita", la segunda esposa del ex presidente y general Juan Perón, como "Mujer del Bicentenario" de este país mediante un decreto publicado este martes por el Boletín Oficial del Estado.

La distinción apunta a "honrar a una figura histórica que, en la República Argentina, representa en forma acabada la imagen de las mujeres en la lucha por sus derechos", señala el decreto firmado por la presidenta argentina, Cristina Fernández.

Además, recoge una reseña en la que el historiador argentino Norberto Galasso destaca que "Evita" se convirtió "en la mujer más querida y admirada por los pueblos, no solo en su propio país, sino en el mundo entero".

El decreto presidencial también cita al historiador Mario O´Donnell, para quien la segunda esposa de Perón "llevó adelante una intensa campaña para que toda mujer argentina, fuese o no peronista, se comprometiera para obtener sus legítimos derechos políticos".

En 1951, en medio de una multitudinaria manifestación popular, "Evita" Perón pronunció un discurso con el que renunció a acompañar a su esposo en la fórmula que ganó las elecciones presidenciales del año siguiente, como reclamaban sus seguidores.

"Evita" murió a fines de julio de 1952, víctima de un cáncer de útero, y aquel discurso es recordado por los peronistas como un "renunciamiento histórico" al poder.

El decreto presidencial dispone que la figura de "Evita" sea recordada en murales que se pintarán en el edificio donde pronunció ese discurso, que actualmente ocupan los Ministerios de Salud y de Desarrollo Social, en pleno centro de Buenos Aires.

Los murales, en los que trabajarán varios artistas plásticos, representarán por un lado el "renunciamiento histórico" de 1951 y por otro la imagen de "Evita" publicada en su libro "La razón de mi vida".

El homenaje a María Eva Duarte de Perón forma parte de las celebraciones del Bicentenario del primer gobierno autónomo de España, que se cumple el 25 de mayo próximo.

"El voto femenino, será el arma..." Mensaje de Eva ...

[http://constitucionweb.blogspot.com/2010/04/el-voto-femenino-sera-el-arma-mensaje.html]

MENSAJE A LA MUJER ARGENTINA
"La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles….El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública"
Eva Perón
[27 de Enero de 1947]

Mujeres de mi país, compañeras:
Creo que hablamos ya un mismo lenguaje de fe, y abrigamos una misma esperanza de superación para el futuro de nuestra patria. Creo que estamos cada jornada más juntas, más íntimamente ligadas con nuestro destino paralelo. Creo que, día a día, aquí y allá, en las fábricas, o en los surcos, en los hogares o en las aulas, se acrecienta esa fuerza de atracción que nos reúne en un inmenso bloque de mujeres, con iguales aspiraciones y con parejas inquietudes. Creo que, al fin, hemos adquirido el claro concepto de que no estamos solas, ni aisladas, sino por el contrario, solidarias y unidas alrededor de una bandera común de combate.
Sé quiénes me oyen
Conozco a todas y a cada una de mis compañeras. Te conozco a ti, la que reveló el taller en toda su magnífica fuerza de mujer de voluntad. Sé tus luchas, sé tus reacciones, sé tus sueños.
Me gustó que entendieras el lenguaje de la nueva justicia social que ganaba a los hombres, y que, ardientemente, la aplicaras a tu grupo. Te conozco también a ti, la "descamisada" del 17 de Octubre, la mujer de la reacción de un pueblo que no quiso claudicar, ni entregarse. Te observé en las calles. Seguí tu inquietud. Vibré contigo, porque mi lucha, es también la lucha del corazón de la mujer que en los momentos de apremio, está junto a su hombre y su hijo, defendiendo lo entrañable.
Sí, defendiendo la mesa familiar, y el derecho a un destino menos duro. Defendiendo en resumen, todo aquello que la mujer tiene el deber de defender: su sangre, su pan, su techo, sus sueños.
Te conozco también a ti, la alejada en distancia, pero no en sentimiento, la mujer de nuestras chacras y pueblos del interior.
Tú también tienes tu parte, y mereces defenderla. Tú también supiste alentar a tu gente, y el resultado de tu largo y glorioso sacrificio, es ahora la noción de vivir en la protección de leyes de trabajo que han remozado tu corazón y tu rancho. Tú también tenías el derecho a la sonrisa, como cualquiera de las mujeres que en esta tierra opulenta, supieron arrostrarlo todo, siempre y en todo instante.
Conozco a mis compañeras, sí. Yo misma soy pueblo. Los latidos de esa masa que sufre, trabaja y sueña, son los míos.
No olvido mis deberes de mujer Argentina
Así como el destino me hizo ser la esposa de General Perón, vuestro presidente, me hizo también adquirir la noción paralela de lo significa ser la esposa del Coronel Perón, el luchador social. No se podía ser la mujer del presidente de los argentinos, dejando de ser la mujer del primer trabajador argentino. No se podía ser la mujer del presidente de los argentinos, dejando de ser la mujer del primer trabajador argentino. No se podía llegar al encumbrado e inútil sitial de esposa del General Perón, olvidando el puesto de tesón, y de lucha, de esposa del antiguo Coronel Perón, el defensor de los "descamisados".
Me lo hubieran permitido el protocolo, las costumbres de nuestro país, la línea del menor esfuerzo, la inercia, la vanidad, la satisfacción, el prurito de ignorar estando arriba, aquello que está abajo, fuera de la pupila. Nadie me hubiera recriminado ser solamente la esposa del general Perón, confundiendo mis deberes sociales. Pero me lo hubiese impedido el corazón. Me lo hubiese impedido el ejemplo de una conducta inflexible. Me lo hubiese recriminado, diariamente, esa pasión de trabajo, esa fe iluminada, y esa permanente inquietud por su pueblo, que caracteriza al General Perón. Por eso, estoy con vosotras. Por eso, seguiré junto al que sucumbe. Por eso, compañeras, mi acción social irá ensanchándose, en la medida que se ensanchan las heridas y las necesidades de ese noble y cálido pueblo de cuyo seno he salido. No tengo otra vanidad, ni otra ambición, que sea: servir, ser útil, volcarme en la inquietud de cualquiera de los millones de mujeres, que ahora poseen un claro sentido de su deber y una noción real de sus derechos.
Nuestro baluarte: el hogar
El hogar, esa célula social, donde se incuban los pueblos es la argamasa nobilísima y celosa, de nuestra tarea. Al hogar estamos llegando, y el hogar de los argentinos, nos va abriendo sus puertas, que son como el corazón ansioso del país. Todo lo hemos supeditado, repito, al fin último y maravilloso de "Servir". Servir a los "descamisados", a los débiles, a los olvidados, que es servir -precisamente- a aquellos cuyo hogar conoció el apremio, la impotencia, y la amargura. Del odio, la postergación, o la medianía, vamos sacando esperanza, voluntad de lucha, inquietud, fuerza, sonrisa. El hogar, que determinó el triunfo popular del Coronel Perón, no podía ser traicionado por la esposa del Coronel Perón. Vosotras mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado un nombre de lucha: Evita.
Prefiero ser solamente "Evita" a ser la esposa del Presidente, si ese "Evita" es pronunciado para remediar algo, en cualquier hogar de mi patria.
La mujer debe ir a la acción política
Todo ello, no hace sino unirnos cada vez más, compañeras.
Y al unirnos, colocarnos en un plano social nuevo. La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. Aquélla que se volcó en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre; aquélla que hizo oír su voz en la fábrica, y en la oficina y en la escuela; aquélla que, día a día, trabaja junto al hombre, en toda la gama de actividades de una comunidad dinámica, no puede ser solamente la espectadora de los movimientos políticos. La mujer debe afirmar su acción. La mujer debe optar. La mujer, resorte moral de un hogar, debe ocupar su quicio, en el complejo engranaje social de un pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse, en grupos más extendidos y remozados. Lo exige en suma, la transformación del concepto de la mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes, sin pedir el mínimo de sus derechos.
Unirse y afirmar una voluntad
Yo considero, amigas mías, que ha llegado quizá el momento de unirnos en esta faz distinta de nuestra actividad cotidiana.
Me lo indica, diariamente, la inquietud de vuestros pensamientos y la ansiedad que noto cada vez que cruzamos dos palabras.
La Mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina, debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad en los deberes. La mujer que recorrió a pie largas distancias, para afirmar junto al hombre, una voluntad: la "descamisada" que convirtió cada hogar en un baluarte de exaltación revolucionaria; el corazón que sustento, sin desmayo ni retroceso, el triunfo del pueblo el 24 de febrero, no podrá ser olvidado por los hombres que salieron ungidos sus representantes, en aquella histórica contienda cívica. Esos hombres no olvidaron a la mujer. Esos legisladores del pueblo, recordarán a la entraña de ese pueblo: la mujer argentina, llegada a su madurez social y política. El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino, será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección. En los hogares argentinos de mañana, la mujer con su agudo sentido intuitivo, estará velando por su país, al velar por su familia.
Su voto será el escudo de su fe. Su voto será el testimonio vivo de su esperanza en un futuro mejor. Los legisladores saben eso, compañeras. Es premioso recordarles que no lo olviden. Esa es una de las formas de nuestra lucha cotidiana, amigas, ahora que nos hemos conocido mejor y estamos unidas por todo el país, en un bloque solidario.
Soy la primera camarada de lucha
La mujer del presidente de la República, que os habla, no es -en este sentido- más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres, injustamente pospuestas, en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta.

MARIA EVA DUARTE DE PERÓN

Eva Perón en un mensaje a las mujeres de España

La señora EVA PERÓN, auténtica dirigente nacionalista del peronismo, produjo una notable alocución que debía inspirar a todo dirigente honesto del Justicialismo.
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En su grandioso "Mensaje a las Mujeres de España", emitido en Madrid el 15 de junio de 1947 (del que se acaban de cumplir 51 años), dijo, reafirmando anteriores mensajes suyos:

"¡MUJERES DE ESPAÑA¡"

"NUESTRO SIGLO no pasará a la Historia con el nombre de "siglo de las guerras mundiales" ni acaso con el nombre de la desintegración atómica, sino con ese otro mucho más significativo del "SIGLO DEL FEMINISMO VICTORIOSO".

"La mujer argentina se afana, en primer lugar, por la estructuración del hogar cristiano con vínculo indisoluble. Porque si la mujer no se le dado el señorío de la fuerza física, se le dado el imperio del amor. Y sabemos las mujeres, sin necesidad de sutiles raciocinios, que sólo en el hogar y en el matrimonio indisoluble puede el amor alcanzar toda su expansión. Sabemos las mujeres, que la decadencia del amor, sin duda alguna de las decadencias más grandes que ahora padece el mundo, es resultado inmediato de la paganización de la familia y de la desarticulación del hogar.

"La mayoría de los pensadores opuestos al cristianismo no trepidan en reconocer que el matrimonio y la familia, tales como los reclama la adusta moral cristiana, constituyen el único ideal sociológico que puede colmar las aspiraciones más profundas del amor, y que todas las civilizaciones marcadas por una franca decadencia se caracterizaron por una honda crisis familiar.

"Cuando la corrupción de las costumbres ha minado la vida en familia, entonces, junto con el amor, pierde la mujer la libertad. Porque ella sólo es libre en la esclavitud del amor, en el que desemboca el matrimonio, no bien pierde sus dotes y prerrogativas de eternidad.

"Porque la mujer argentina se ha empeñado en mantener a todo costa el hogar estructurado, y porque se ha empeñado, además, en conseguir que en él se respire un perfume de santuario, de suerte que el esposo y los hijos sientan a Dios como un templo en pequeño, por eso sabe que no le arrebata ni un adarme de FEMINIDAD no sólo el trabajo en la fábrica, los estudios en las universidades, el aprendizaje profesional; eso tampoco empaña su feminidad el participar en los movimientos de recuperación nacional, colaborando con todos sus recursos a la implantación de un mundo más justo, más humano y más pacífico…

"La Iglesia, como nos lo han enseñado siempre, ni ha prohibido ni ha disuadido a la mujer de que ejerza de médico, o de diputado, o de embajadora, con tal de que no abandone sus deberes esenciales de madre, de hija, o de esposa. Y si la evolución de los tiempos la lleva a participar de la vida cívica y a intervenir en las contiendas electorales, es ella quien esta encargada de conspirar al triunfo de un orden familiar y familiar en el que pueda compartir, al lado del hombre, los frutos de la paz y de la justicia.

"Por eso, ¡mujeres españolas!, os digo a todas, a través del éter, lo que quisiera decir a cada una, de corazón a corazón, con esa fusión y medias palabras con que nos entendemos las mujeres: si no ha faltado agitadoras que soliviantarán las clases sociales unas a otras con soflamas incendiarias, ¿por qué han de faltar otras mujeres que de alma a alma se digan un mensaje de amor y de paz?

"Faltaría a mi deber, el deber que me impone la Gran Cruz de ISABEL, si no secundara la misión de la Gran Reina, quien, como ninguna mujer de España se afanó por dar unidad y libertad a esta tierra, batallando no sólo contra los invasores de su suelo, sino también contra los invasores de su Fe.

"Por eso, mujeres de España, a cuyo lado he vivido los días más emocionantes de mi vida, quiera hacer extensiva a vosotras cuanto dije no ha mucho a las mujeres de América:

"Trabajemos por la paz, que libra a los pueblos de las amenazas y de las agresiones y no permite cerrar las heridas abiertas por las contiendas fraticidas.

"Trabajemos por afianzar la paz y por impedir una nueva guerra vuelva a asolar la humanidad con nuevos estragos y nuevos odios. Trabajemos por implantar lo derechos fundamentales debido a los seres humanos y por desarmar los espíritus de los odios y prevenciones originados por la diversidad de las razas, de los idiomas, y las formas sociales de la vida…

"Trabajemos por la conquista de un mundo mejor, fundamentando en el amor y no en el odio; mundo en el que anhelamos todos construir y no destruir, y en el cual florezca como una bandera fulgurante de luz la libertad y la soberanía de los pueblos.

"Trabajemos por la implantación de un orden de justicia social cual lo requieren los principios proclamados por el General PERÓN, en el que todos puedan llegar a la consecución de sus sueños y anhelos, y en el que todos puedan gozar de una retribución justa; en el que el obrero viva en condiciones dignas de trabajo y pueda preservar su salud, gozar de bienestar físico y espiritual, amparar su familia, elevar su estándar económico y desarrollar libremente las actividades lícitas en bien de los intereses profesionales.

"Unamos nuestros esfuerzos para que nadie padezca, para que nadie se vea envuelto por miserias enervantes. Unamos nuestros corazones para que los seres humanos, cualquiera que sean su nacionalidad, su fortuna, su ideario, puedan vivir en armonía, y para que termine la división de réprobos y elegidos, satisfechos y desheredados, de suerte que el mundo se trueque en una gran Familia bendecida por DIOS, en la que no resuene otro canto que el canto del trabajo y de la paz…"

Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
Diario Pampero nº 42, 7 de mayo de la Pascua de 2008, en el 89ª aniversario de su natalicio, 7 de mayo de 1919, en la Provincia de Buenos Aires.
Falleció el 26 de julio de 1952 en Buenos Aires. 56 ª aniversario de su fallecimiento. 

miércoles, 19 de mayo de 2010

Declaran a Evita Perón como "Mujer del Bicentenario" de Argentina


BICENTENARIO EN LAS AMÉRICAS
El Gobierno de Argentina declaró a María Eva Duarte, "Evita", la segunda esposa del ex presidente y general Juan Perón, como "Mujer del Bicentenario". Argentina cumple su bicentenario en 2010.
Agencias/Servicios de Clave Digital
martes, 9 de marzo de 2010, 02:04 p.m.
Buenos Aires.- El Gobierno de Argentina declaró a María Eva Duarte, "Evita", la segunda esposa del ex presidente y general Juan Perón, como "Mujer del Bicentenario" de este país mediante un decreto publicado este martes por el Boletín Oficial del Estado.

La distinción apunta a "honrar a una figura histórica que, en la República Argentina, representa en forma acabada la imagen de las mujeres en la lucha por sus derechos", señala el decreto firmado por la presidenta argentina, Cristina Fernández.

Además, recoge una reseña en la que el historiador argentino Norberto Galasso destaca que "Evita" se convirtió "en la mujer más querida y admirada por los pueblos, no solo en su propio país, sino en el mundo entero".

El decreto presidencial también cita al historiador Mario O´Donnell, para quien la segunda esposa de Perón "llevó adelante una intensa campaña para que toda mujer argentina, fuese o no peronista, se comprometiera para obtener sus legítimos derechos políticos".

En 1951, en medio de una multitudinaria manifestación popular, "Evita" Perón pronunció un discurso con el que renunció a acompañar a su esposo en la fórmula que ganó las elecciones presidenciales del año siguiente, como reclamaban sus seguidores.

"Evita" murió a fines de julio de 1952, víctima de un cáncer de útero, y aquel discurso es recordado por los peronistas como un "renunciamiento histórico" al poder.

El decreto presidencial dispone que la figura de "Evita" sea recordada en murales que se pintarán en el edificio donde pronunció ese discurso, que actualmente ocupan los Ministerios de Salud y de Desarrollo Social, en pleno centro de Buenos Aires.

Los murales, en los que trabajarán varios artistas plásticos, representarán por un lado el "renunciamiento histórico" de 1951 y por otro la imagen de "Evita" publicada en su libro "La razón de mi vida".

El homenaje a María Eva Duarte de Perón forma parte de las celebraciones del Bicentenario del primer gobierno autónomo de España, que se cumple el 25 de mayo próximo.

"El voto femenino, será el arma..." Mensaje de Eva Perón a la mujer argentina (1947)


MENSAJE A LA MUJER ARGENTINA
“La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles….El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública
Eva Perón
[27 de Enero de 1947]

Mujeres de mi país, compañeras:
Creo que hablamos ya un mismo lenguaje de fe, y abrigamos una misma esperanza de superación para el futuro de nuestra patria. Creo que estamos cada jornada más juntas, más íntimamente ligadas con nuestro destino paralelo. Creo que, día a día, aquí y allá, en las fábricas, o en los surcos, en los hogares o en las aulas, se acrecienta esa fuerza de atracción que nos reúne en un inmenso bloque de mujeres, con iguales aspiraciones y con parejas inquietudes. Creo que, al fin, hemos adquirido el claro concepto de que no estamos solas, ni aisladas, sino por el contrario, solidarias y unidas alrededor de una bandera común de combate.
Sé quiénes me oyen
Conozco a todas y a cada una de mis compañeras. Te conozco a ti, la que reveló el taller en toda su magnífica fuerza de mujer de voluntad. Sé tus luchas, sé tus reacciones, sé tus sueños.
Me gustó que entendieras el lenguaje de la nueva justicia social que ganaba a los hombres, y que, ardientemente, la aplicaras a tu grupo. Te conozco también a ti, la “descamisada” del 17 de Octubre, la mujer de la reacción de un pueblo que no quiso claudicar, ni entregarse. Te observé en las calles. Seguí tu inquietud. Vibré contigo, porque mi lucha, es también la lucha del corazón de la mujer que en los momentos de apremio, está junto a su hombre y su hijo, defendiendo lo entrañable.
Sí, defendiendo la mesa familiar, y el derecho a un destino menos duro. Defendiendo en resumen, todo aquello que la mujer tiene el deber de defender: su sangre, su pan, su techo, sus sueños.
Te conozco también a ti, la alejada en distancia, pero no en sentimiento, la mujer de nuestras chacras y pueblos del interior.
Tú también tienes tu parte, y mereces defenderla. Tú también supiste alentar a tu gente, y el resultado de tu largo y glorioso sacrificio, es ahora la noción de vivir en la protección de leyes de trabajo que han remozado tu corazón y tu rancho. Tú también tenías el derecho a la sonrisa, como cualquiera de las mujeres que en esta tierra opulenta, supieron arrostrarlo todo, siempre y en todo instante.
Conozco a mis compañeras, sí. Yo misma soy pueblo. Los latidos de esa masa que sufre, trabaja y sueña, son los míos.
No olvido mis deberes de mujer Argentina
Así como el destino me hizo ser la esposa de General Perón, vuestro presidente, me hizo también adquirir la noción paralela de lo significa ser la esposa del Coronel Perón, el luchador social. No se podía ser la mujer del presidente de los argentinos, dejando de ser la mujer del primer trabajador argentino. No se podía ser la mujer del presidente de los argentinos, dejando de ser la mujer del primer trabajador argentino. No se podía llegar al encumbrado e inútil sitial de esposa del General Perón, olvidando el puesto de tesón, y de lucha, de esposa del antiguo Coronel Perón, el defensor de los “descamisados”.
Me lo hubieran permitido el protocolo, las costumbres de nuestro país, la línea del menor esfuerzo, la inercia, la vanidad, la satisfacción, el prurito de ignorar estando arriba, aquello que está abajo, fuera de la pupila. Nadie me hubiera recriminado ser solamente la esposa del general Perón, confundiendo mis deberes sociales. Pero me lo hubiese impedido el corazón. Me lo hubiese impedido el ejemplo de una conducta inflexible. Me lo hubiese recriminado, diariamente, esa pasión de trabajo, esa fe iluminada, y esa permanente inquietud por su pueblo, que caracteriza al General Perón. Por eso, estoy con vosotras. Por eso, seguiré junto al que sucumbe. Por eso, compañeras, mi acción social irá ensanchándose, en la medida que se ensanchan las heridas y las necesidades de ese noble y cálido pueblo de cuyo seno he salido. No tengo otra vanidad, ni otra ambición, que sea: servir, ser útil, volcarme en la inquietud de cualquiera de los millones de mujeres, que ahora poseen un claro sentido de su deber y una noción real de sus derechos.
Nuestro baluarte: el hogar
El hogar, esa célula social, donde se incuban los pueblos es la argamasa nobilísima y celosa, de nuestra tarea. Al hogar estamos llegando, y el hogar de los argentinos, nos va abriendo sus puertas, que son como el corazón ansioso del país. Todo lo hemos supeditado, repito, al fin último y maravilloso de “Servir”. Servir a los “descamisados”, a los débiles, a los olvidados, que es servir -precisamente- a aquellos cuyo hogar conoció el apremio, la impotencia, y la amargura. Del odio, la postergación, o la medianía, vamos sacando esperanza, voluntad de lucha, inquietud, fuerza, sonrisa. El hogar, que determinó el triunfo popular del Coronel Perón, no podía ser traicionado por la esposa del Coronel Perón. Vosotras mismas, espontáneamente, con esa cálida ternura que distingue a las camaradas de una misma lucha, me habéis dado un nombre de lucha: Evita.
Prefiero ser solamente “Evita” a ser la esposa del Presidente, si ese “Evita” es pronunciado para remediar algo, en cualquier hogar de mi patria.
La mujer debe ir a la acción política
Todo ello, no hace sino unirnos cada vez más, compañeras.
Y al unirnos, colocarnos en un plano social nuevo. La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. Aquélla que se volcó en la Plaza de Mayo el 17 de Octubre; aquélla que hizo oír su voz en la fábrica, y en la oficina y en la escuela; aquélla que, día a día, trabaja junto al hombre, en toda la gama de actividades de una comunidad dinámica, no puede ser solamente la espectadora de los movimientos políticos. La mujer debe afirmar su acción. La mujer debe optar. La mujer, resorte moral de un hogar, debe ocupar su quicio, en el complejo engranaje social de un pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse, en grupos más extendidos y remozados. Lo exige en suma, la transformación del concepto de la mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes, sin pedir el mínimo de sus derechos.
Unirse y afirmar una voluntad
Yo considero, amigas mías, que ha llegado quizá el momento de unirnos en esta faz distinta de nuestra actividad cotidiana.
Me lo indica, diariamente, la inquietud de vuestros pensamientos y la ansiedad que noto cada vez que cruzamos dos palabras.
La Mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina, debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad en los deberes. La mujer que recorrió a pie largas distancias, para afirmar junto al hombre, una voluntad: la “descamisada” que convirtió cada hogar en un baluarte de exaltación revolucionaria; el corazón que sustento, sin desmayo ni retroceso, el triunfo del pueblo el 24 de febrero, no podrá ser olvidado por los hombres que salieron ungidos sus representantes, en aquella histórica contienda cívica. Esos hombres no olvidaron a la mujer. Esos legisladores del pueblo, recordarán a la entraña de ese pueblo: la mujer argentina, llegada a su madurez social y política. El voto femenino, será el arma que hará de nuestros hogares, el recaudo supremo e inviolable de una conducta pública. El voto femenino, será la primera apelación y la última. No es sólo necesario elegir, sino también determinar el alcance de esa elección. En los hogares argentinos de mañana, la mujer con su agudo sentido intuitivo, estará velando por su país, al velar por su familia.
Su voto será el escudo de su fe. Su voto será el testimonio vivo de su esperanza en un futuro mejor. Los legisladores saben eso, compañeras. Es premioso recordarles que no lo olviden. Esa es una de las formas de nuestra lucha cotidiana, amigas, ahora que nos hemos conocido mejor y estamos unidas por todo el país, en un bloque solidario.
Soy la primera camarada de lucha
La mujer del presidente de la República, que os habla, no es -en este sentido- más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres, injustamente pospuestas, en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país. Esta debe ser nuestra meta.

MARIA EVA DUARTE DE PERÓN

Eva Perón en un mensaje a las mujeres de España

La señora EVA PERÓN, auténtica dirigente nacionalista del peronismo, produjo una notable alocución que debía inspirar a todo dirigente honesto del Justicialismo.
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En su grandioso “Mensaje a las Mujeres de España”, emitido en Madrid el 15 de junio de 1947 (del que se acaban de cumplir 51 años), dijo, reafirmando anteriores mensajes suyos:
“¡MUJERES DE ESPAÑA¡”

“NUESTRO SIGLO no pasará a la Historia con el nombre de “siglo de las guerras mundiales” ni acaso con el nombre de la desintegración atómica, sino con ese otro mucho más significativo del “SIGLO DEL FEMINISMO VICTORIOSO”.
“La mujer argentina se afana, en primer lugar, por la estructuración del hogar cristiano con vínculo indisoluble. Porque si la mujer no se le dado el señorío de la fuerza física, se le dado el imperio del amor. Y sabemos las mujeres, sin necesidad de sutiles raciocinios, que sólo en el hogar y en el matrimonio indisoluble puede el amor alcanzar toda su expansión. Sabemos las mujeres, que la decadencia del amor, sin duda alguna de las decadencias más grandes que ahora padece el mundo, es resultado inmediato de la paganización de la familia y de la desarticulación del hogar.
“La mayoría de los pensadores opuestos al cristianismo no trepidan en reconocer que el matrimonio y la familia, tales como los reclama la adusta moral cristiana, constituyen el único ideal sociológico que puede colmar las aspiraciones más profundas del amor, y que todas las civilizaciones marcadas por una franca decadencia se caracterizaron por una honda crisis familiar.
“Cuando la corrupción de las costumbres ha minado la vida en familia, entonces, junto con el amor, pierde la mujer la libertad. Porque ella sólo es libre en la esclavitud del amor, en el que desemboca el matrimonio, no bien pierde sus dotes y prerrogativas de eternidad.
“Porque la mujer argentina se ha empeñado en mantener a todo costa el hogar estructurado, y porque se ha empeñado, además, en conseguir que en él se respire un perfume de santuario, de suerte que el esposo y los hijos sientan a Dios como un templo en pequeño, por eso sabe que no le arrebata ni un adarme de FEMINIDAD no sólo el trabajo en la fábrica, los estudios en las universidades, el aprendizaje profesional; eso tampoco empaña su feminidad el participar en los movimientos de recuperación nacional, colaborando con todos sus recursos a la implantación de un mundo más justo, más humano y más pacífico…
“La Iglesia, como nos lo han enseñado siempre, ni ha prohibido ni ha disuadido a la mujer de que ejerza de médico, o de diputado, o de embajadora, con tal de que no abandone sus deberes esenciales de madre, de hija, o de esposa. Y si la evolución de los tiempos la lleva a participar de la vida cívica y a intervenir en las contiendas electorales, es ella quien esta encargada de conspirar al triunfo de un orden familiar y familiar en el que pueda compartir, al lado del hombre, los frutos de la paz y de la justicia.
“Por eso, ¡mujeres españolas!, os digo a todas, a través del éter, lo que quisiera decir a cada una, de corazón a corazón, con esa fusión y medias palabras con que nos entendemos las mujeres: si no ha faltado agitadoras que soliviantarán las clases sociales unas a otras con soflamas incendiarias, ¿por qué han de faltar otras mujeres que de alma a alma se digan un mensaje de amor y de paz?
“Faltaría a mi deber, el deber que me impone la Gran Cruz de ISABEL, si no secundara la misión de la Gran Reina, quien, como ninguna mujer de España se afanó por dar unidad y libertad a esta tierra, batallando no sólo contra los invasores de su suelo, sino también contra los invasores de su Fe.
“Por eso, mujeres de España, a cuyo lado he vivido los días más emocionantes de mi vida, quiera hacer extensiva a vosotras cuanto dije no ha mucho a las mujeres de América:
“Trabajemos por la paz, que libra a los pueblos de las amenazas y de las agresiones y no permite cerrar las heridas abiertas por las contiendas fraticidas.
“Trabajemos por afianzar la paz y por impedir una nueva guerra vuelva a asolar la humanidad con nuevos estragos y nuevos odios. Trabajemos por implantar lo derechos fundamentales debido a los seres humanos y por desarmar los espíritus de los odios y prevenciones originados por la diversidad de las razas, de los idiomas, y las formas sociales de la vida…
“Trabajemos por la conquista de un mundo mejor, fundamentando en el amor y no en el odio; mundo en el que anhelamos todos construir y no destruir, y en el cual florezca como una bandera fulgurante de luz la libertad y la soberanía de los pueblos.
“Trabajemos por la implantación de un orden de justicia social cual lo requieren los principios proclamados por el General PERÓN, en el que todos puedan llegar a la consecución de sus sueños y anhelos, y en el que todos puedan gozar de una retribución justa; en el que el obrero viva en condiciones dignas de trabajo y pueda preservar su salud, gozar de bienestar físico y espiritual, amparar su familia, elevar su estándar económico y desarrollar libremente las actividades lícitas en bien de los intereses profesionales.
“Unamos nuestros esfuerzos para que nadie padezca, para que nadie se vea envuelto por miserias enervantes. Unamos nuestros corazones para que los seres humanos, cualquiera que sean su nacionalidad, su fortuna, su ideario, puedan vivir en armonía, y para que termine la división de réprobos y elegidos, satisfechos y desheredados, de suerte que el mundo se trueque en una gran Familia bendecida por DIOS, en la que no resuene otro canto que el canto del trabajo y de la paz…”
Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
Diario Pampero nº 42, 7 de mayo de la Pascua de 2008, en el 89ª aniversario de su natalicio, 7 de mayo de 1919, en la Provincia de Buenos Aires.
Falleció el 26 de julio de 1952 en Buenos Aires. 56 ª aniversario de su fallecimiento.

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