Razones para escribir este Blog

Días atrás, encontrándome en casa de una de mis hermanas mayores, mi sobrina menor, estudiante de psicología y temas básicos relacionados, me dijo: "Si hay algo que no entiendo es como pudiste ser peronista dada tu forma de pensar, que cosas fueron las que te motivaron para creer en un movimiento basado en el fascismo..."
"No teníamos nada que ver con el fascismo", conteste casi indignada.
Y le empece a contar..., ahí me di cuenta que la generación del 80, no tiene la menor idea del mundo en el que vivimos la del 50.
Hice este Blog para mis sobrinos e hijos, sus amigos, para que sepan que sentimos los jóvenes idealistas de mi generación, que en el mejor de los casos terminamos exiliados, los que tuvieron menos suerte están desaparecidos.
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jueves, 20 de marzo de 2014

¿Qué hacer con los setenta? entrevista a Claudia Hilb

La politóloga Claudia Hilb asume posiciones polémicas sobre una década que sigue generando ríos de tinta. Aquí analiza a Scilingo, Fidel, la lucha armada, entre otros temas.

POR GUIDO CARELLI LYNCH

  En el tribunal. Una de las últimas imágenes del dictador Videla, que estaba siendo juzgado por el Plan             Cóndor.

El 19 de abril de 2005, diez años después de que el ex capitán Adolfo Scilingo describiera en una entrevista con Horacio Verbitsky su participación en los vuelos de la muerte, en los que la Armada arrojaba prisioneros al mar y al Río de la Plata, fue sentenciado a 640 años de prisión por el mismo tribunal al que se había presentado voluntariamente. La condena fue celebrada de manera unánime, pero Claudia Hilb, profesora titular de Teoría Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, exiliada en los 70 y con decenas de amigos y compañeros desaparecidos, pensó en cambio en que nadie se había preguntado si semejante pena no enterraba las posibilidades de que otros militares aportaran datos que sirvieran para esclarecer sus crímenes.

¿Usted cuestiona la estrategia de los juicios contra los militares y opone el modelo sudafricano para juzgar el Apartheid?

Es una pena que a partir de 2003 no se haya considerado la posibilidad de avanzar hacia un esquema sudafricano, que proponga reducción de penas contra verdad. Los militares tendrían interés en hablar por una cuestión simplemente económica: reducción de penas contra verdad.

Hay muy poco que se ha sabido por boca de los militares. Lo que se ha sabido ha sido por reconstrucción de los familiares, de los organismos de Derechos Humanos, pero hay muchas cosas que realmente habría estado muy bien que se pudieran saber. Esto causaría, por parte de quienes participaron de la represión, un resquebrajamiento de una solidaridad grupal que se sostiene, porque no tienen nada que ganar y mucho que perder si hablan. Y, también, un resquebrajamiento moral, que a mí me parece que sería interesante que se diera en Argentina. Graciela Fernández Meijide y Claudio Tamburrini son los únicos dos que yo conozco que han planteado un esquema como éste.

¿A qué adjudica la clausura de esa posibilidad?

Para esto no hay soluciones perfectas nunca, obviamente. Si se elige el camino de la justicia, hay una pérdida de la verdad; y si uno privilegia la verdad, vas a perder un poco en justicia retributiva. Hay por un lado un automatismo de la solución virtuosa de la Justicia, que hace que para mucha gente sea impensable. Es mucho más tranquilizador no mover nada, no suscitar una proliferación de relatos, no ponerse frente a la situación de que estos tipos no son monstruos sino que son personas, que tienen un relato respecto a las monstruosidades que cometieron. Una proliferación de relatos posibilita más que se salga de las cristalizaciones de memoria, de la idea de que hubo buenos y malos, inocentes y culpables, víctimas y victimarios. Porque también los militares, cuando empiezan a hablar, hablan no sólo como victimarios, sino también como víctimas. Empiezan a hablar de sus muertos, de sus miedos y esto también causa problemas e incomodidades en los relatos que han cristalizado, como si hubiera sólo buenos de un lado y malos del otro, inocentes y culpables.

De seis reacciones –ella dirá estímulos, pero en verdad son obsesiones– como el que la asaltó tras la condena de Scilingo, surgieron los seis contundentes ensayos reunidos en Usos del pasado. Qué hacemos hoy con los setenta . Sentada en el último piso de la editorial Siglo Veintiuno, en Palermo, revisa los hechos que hoy parecen incuestionables en los debates políticos o en las sobremesas familiares, “las consignas que se convirtieron en ideologemas”. “Para algunos parecería que si las víctimas (del terrorismo de Estado) fueron 9.900 asesinados, torturados, muertos en campos de concentración, tirados desde los aviones, dejaría de ser grave, cuando es igualmente grave que si fueran 30 mil. Se cristalizó una especie de cifra política, en la que empezó a haber una divisoria de aguas y lo mismo pasó con la definición de genocidio”, dispara sin anestesia, pero sin necesidad de sobreactuar la seriedad de los temas sobre los que opina. Le interesa –asegura– ser escuchada y crear condiciones para ser escuchada, ni más ni menos. Por estos días, realiza entrevistas particulares a militares presos; Hilb persigue otros recovecos de la verdad.

Un “estupor” similar pero distinto al del caso Scilingo la atravesó ante la dificultad de entender el acto de fe progresista en el que miles de personas se movilizaron en 2003 para escuchar a Fidel Castro en las escalinatas de la Facultad de Derecho.

¿No iba acaso el grueso de esos miles a ver a un protagonista excluyente del siglo XX?

Te podría decir casi provocadoramente: si viniera Hitler sería el siglo XX caminando por ahí y la gente no iría para aplaudirlo a las escalinatas de Derecho. Lo que estaba en juego ahí era otra cosa, el romanticismo revolucionario del siglo XX encarnado en Fidel Castro y la revolución cubana. Cuando vino fue un momento muy cercano al encarcelamiento de un grupo de 70 militantes e intelectuales cubanos, que además habían sido cercanos a la revolución. Habían sido detenidos por acusaciones tales como colaboración con el imperialismo americano, que quería decir que sus cosas se publicaban en los Estados Unidos. A mí me pareció impresionante esa sensación de que en la Argentina no había habido ninguna reflexión crítica respecto de lo que había pasado con los regímenes de tipo comunista de la órbita soviética y con la forma de régimen que se había impuesto a partir de ese momento. Entonces, ir a aplaudir a Fidel Castro era hacer prueba de progresismo, cuando el régimen que había salido de la revolución cubana podía calificarse de muchas cosas, pero no de un régimen que uno apoyaba porque uno era progresista. Esa anécdota es el mismo tipo de disparador que uso con el resto de los artículos: hay algo que me molesta y me molesta mucho.

¿Qué tienen en común esos episodios que la obsesionan?

Me molesta la manera en que resurgen de manera impensada reacciones de la ideología setentista sin que la gente que reacciona de esa manera crea que tiene nada que pensar sobre las cosas que sucedieron. Las cosas que sucedieron en la Argentina respecto del régimen que vino después y en qué modo podemos haber contribuido los que participamos de los 70 a que eso pudiera suceder. Y sin pensar tampoco qué fue de aquellos regímenes que despertaban nuestro entusiasmo en los años 70, sea Cuba, Vietnam, Camboya, gobiernos que se convirtieron realmente en regímenes de opresión espantosa.

Usted afirma que las utopías igualitarias terminan por la deriva antilibertaria.

Sí, esto lo he discutido con amigos que me decían “vos no podés condenar el pensamiento revolucionario del siglo XX porque algunas experiencias terminaron mal”. Y yo siempre digo “nómbrenme una que haya terminado bien, una revolución hecha en nombre de estas utopías igualitarias que no haya terminado en una nueva forma de opresión”. Si todas las experiencias hechas en nombre de esa utopía terminan en nuevas formas de opresión, si no hay ninguna experiencia que haya dado otra cosa que regímenes de dominación, empecemos a preguntarnos qué es lo que hay en esa idea de que uno puede construir una sociedad a imagen y semejanza de una idea y moldear la arcilla humana para que el material humano se adapte a la idea que tiene uno de lo que es el bien político, y preguntémonos qué es lo que estaba mal en ese proyecto revolucionario.

Plantea en efecto una pregunta poco frecuente: ¿qué hubiera sido de su generación si esos proyectos revolucionarios de los 70 hubiesen triunfado?

Claro, porque efectivamente, las experiencias en las que nosotros basábamos nuestro entusiasmo en los 70, eran la revolución cubana y la revolución vietnamita. Al régimen de la revolución cubana sé que hay gente que hoy lo sigue apoyando y uno tiene derecho a apoyar regímenes de dominación total, pero lo que no se puede negar es que es un régimen de dominación total desde hace más de 50 años, donde el poder está en manos de una cúpula reducida y donde ha habido purgas sucesivas, donde la mayor parte del personal revolucionario de los inicios fue perseguido. Es un dato objetivo que nadie puede negar; ahora, si alguien lo quiere justificar, se puede debatir, pero el dato no se puede negar. Lo que yo me pregunto es también: ¿qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos ganado? Estuvo muy lejos la situación de que en la Argentina pudiera triunfar un movimiento insurreccional, pero de todos modos vale la pena pensarlo, aunque no en términos de derrota. Lo que hay que pensar es qué es lo que nosotros pretendíamos y si hoy podríamos seguir estando de acuerdo con aquello que pretendíamos. Por eso la pregunta de qué hubiera pasado si hubiéramos ganado.

Los excesos legales (la extraterritorialidad) del juez Garzón para juzgar fuera de su juridiscción, y el rechazo de la UBA para que procesados –no condenados– por crímenes de lesa humanidad no accedieran al programa UBA XXII (sin atenerse a la presunción de inocencia, entre otros argumentos) y un notable capítulo en términos históricos –y también literarios– sobre el copamiento del cuartel de La Tablada orquestado por Enrique Gorriarán Merlo completan el abanico de verdades incómodas que Hilb desanuda.

¿No la conforma el resultado de la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad?

A mí me trae problemas la manera en la que hubo que operar jurídicamente para poder reabrir los casos. Es como si hubiesen declarado que las leyes de 1987 no existieron. El problema es que no se las podía derogar, porque sino los acusados tenían derecho a atenerse a la ley más favorable, porque no se les podía aplicar retroactivamente. Entonces prácticamente se declaró la inexistencia de esas leyes, porque se habían votado en condiciones de ausencia de libertad y por lo tanto eran no válidas. Me parece muy complicado eso ya, porque se suponía que uno de los valores recuperados a partir de 1983 eran la justicia y la seguridad jurídica en asuntos de derechos personales y políticos. ¿Qué pasaría si se tomara la misma resolución sobre un punto que a uno no le gusta? ¿Qué pasa si en cinco años deciden que la ley de matrimonio igualitario se votó en condiciones de presión social y entonces no existió? Desde el punto de vista de una comunidad con costumbres regularizadas por la ley, me parece muy complicado.

¿Pero hubiera habido otra manera de reabrir los juicios?

Creo que salvo por la apropiación de chicos, que nunca prescribió, probablemente no. Pero también este tema se soslaya, nadie lo dice, nadie lo discute, cerramos los ojos, ponemos el pañuelo rojo y vamos todos. No es banal esta cuestión de que, cuando nos gusta el carácter ajurídico o antijurídico de algo, cerramos los ojos, le damos para adelante y no decimos nada; es grave. Luego, se abrieron los juicios, y tengo algunas reflexiones. Tienen que ver con la manera en que una sociedad termina con una situación traumática: ¿cómo le ponés fin? En algún momento hay que ponerle fin. Acá lo que va a suceder es que lo vamos a hacer por una cuestión biológica: se van a terminar muriendo los represores. Pero tampoco sé si es la mejor manera. Si cuando se reabrieron los juicios se hubiera ideado una manera de que se recuperara la verdad, creo que se podría haber puesto un horizonte. Pero esto no tiene horizonte, los juicios pueden seguir eternamente, siempre van a aparecer nuevos sospechados y denuncias. Yo tengo casos muy cercanos de familiares que no pueden soltar la persecución de la verdad, pero ni siquiera es de la verdad, es del enjuiciamiento. Y, si en sus posiciones públicas se oponen a la idea de verdad contra reducción de pena, en sus casos particulares estarían muy de acuerdo en obtener verdad a cambio de poner un fin a la persecución jurídica. Esto se podría haber hecho y no se hizo. ¿Si todavía se puede hacer? Creo que las condiciones políticas no existen para eso y las jurídicas no sé si existirían.


¡Mil gracias Guido! ¡Escribís fantástico, felicitaciones!

viernes, 25 de junio de 2010

LA MILITANTE INDIGENA BETTY CARIÑO FUE RECORDADA EN BUENOS AIRES

EN UN ENCUENTRO EN BUENOS AIRES, FUE RECORDADA LA MILITANTE INDIGENA MEXICANA BETTY CARIÑO QUIEN FUERA ASESINADA RECIENTEMENTE POR PARAMILITARES

"Betty Cariño es una mujer que nos marcó a fuego a todos y todas las que le conocimos en su tarea de organizar al pueblo indígena en Oaxaca", señaló Irene, una de sus compañeras en la organización Cactus, este domingo en una actividad solidaria en el barrio porteño de Flores, en Buenos Aires.  Se refería a la militante y luchadora mixteca quien encabezaba con otros de sus compañeros y compañeras, y varios colaboradores internacionalistas, una caravana que intentaba romper el cerco que sufre desde hace meses, por parte de paramilitares del Partido Revolucionario Institucional (PRI).  el Municipio Autónomo de San Juan Copala, en el Estado de Oaxaca. Allí habitan indígenas de la etnia Triqui  que sufren hambruna y falta de atención médica debido a esta acción represiva.

El encuentro solidario organizado en Buenos Aires, es parte de una jornada de Cine-Social con Debate, que organiza el periódico Resumen Latinoamericano, y estaba convocado para informar sobre lo que ocurre en Chiapas y en Oaxaca. Después de proyectarse el documental "Autonomía Zapatista", elaborado por el grupo audiovisual del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, seguido con atención por el público asistente, hablaron el coordinador de la actividad, el periodista Carlos Aznárez, y los integrantes de Cactus, Oscar González e Irene Ragazzini, quienes se encuentran de gira informando sobre lo que ocurre en su país.

Aznárez dió un informe de la lucha de las comunidades zapatistas contra la militarizació n impuesta por el gobierno de Felipe Calderón y destacó "la fuerza que tienen los integrantes del EZLN de seguir avanzando organizativamente, a pesar de los permanentes ataques que sufre por parte de la represión estatal". Los zapatistas, añadió, con su nueva forma de hacer política, de recuperación de la auténtica democracia desde abajo, han sentado un antecedente importantísimo en lo que hace "a construcción de poder popular".

Luego, Oscar González, explicó que la organización Cactus, forma parte de la Sexta Campaña lanzada por el EZLN e hizo una sintética presentación de lo que ha significado para Oaxaca la aparición -hace tres años- de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), y todo lo que se fue derivando a nivel de la lucha popular en este último período. "Es evidente que la irrupción zapatista en Chiapas y todo lo que posteriormente se ha dado en Oaxaca, en Guerrero, en Atenco, marcan un camino para resignificar el concepto de autonomía, y por eso precisamente ha luchado toda su corta vida nuestra compañera Betty Cariño".

El militante mexicano puntualizó que la situación que se vive actualmente en el Municipio Autónomo de San Juan Copala es muy grave, ya que los paramilitares siguen hostilizando a los indígenas Triqui, precisamente por haber desafiado al poder generando una entidad autónoma, participativa e instalada en la idea del "mandar obedeciendo" que han planteado desde siempre los zapatistas.  "Por eso, se atacó a mansalva a nuestros compañeros que marchaban en la caravana para romper el cerco, fue una emboscada realizada con armas largas y buscando hacer el mayor daño posible. Sin embargo no podrán hacer retroceder la voluntad popular a tiros".

Irene contó que durante el entierro de Betty Cariño, sus propios compañeros señalaron que no la estaban enterrando sino que la sembraban "como se hace con una bella flor", y añadió que si bien, su asesinato es un golpe duro de absorber por la organización, no le caben dudas de que la lucha del pueblo oaxaqueño seguirá firme hasta derrotar al "mal gobierno".

Posteriormente, se generó un interesante debate donde varios de los asistentes manifestaron que tanto lo que habían visto en el documental zapatista como luego, oído en la exposición de los activistas mexicanos, era totalmente desconocido en Argentina, debido al silencio mediático frente a esas manifestaciones, y ponderaron la importancia de encuentros como el llevado a cabo este domingo. También se discutió intensamente sobre la construcción del poder desde abajo, sobre el consenso, y lo que significa "la toma del poder sin esperar a la toma del poder institucional".

Hubo excelentes aportes, mientras el mate (esa tradicional bebida que tanto se utiliza para compartir y comunicarse en Argentina, Uruguay y Paraguay) circulaba de mano en mano.

Mientras González insistía en que lo que ocurre a nivel organizativo en Chiapas o en Oaxaca también se está dando de diferentes formas en otros países, y apuntó la riquísima experiencia argentina de los "bachilleratos autónomos" o las fábricas recuperadas, terció en el debate Lito Borello, del Comedor Los Pibes del barrio porteño de La Boca, quien contó que ellos mismos son parte de lo que se hablaba, ya que han generado no sólo un comedor popular sino también una fábrica textil y una construcción de viviendas para el vecindario, y explicó la importancia que tiene la marcha de pueblos indígenas que esta semana llegará a Buenos Aires, desde distintos puntos del país, exigiendo reconocimiento, igualdad de oportunidades y respeto a las formas tradicionales y ancestrales de vida de las naciones indígenas que pueblan el territorio argentino.

Por último, se manifestaron diversas opiniones de abierta solidaridad con la lucha zapatista y de apoyo a las demandas del pueblo de Oaxaca. La reunión terminó con una ovación a los mlitantes mexicanos de Cactus, y la mayoría de los presentes se comprometió a retornar a la nueva cita, el domingo 30 de mayo, en que además de proyectarse el film de Ken Loach, "Pan y Rosas", se hablará sobre la criminal política anti-inmigración que se practica en EEUU y las consecuencias discriminatorias que se viven en Latinoamérica con las distintas poblaciones que se ven en la obligación de migrar por razones económicas.

martes, 11 de mayo de 2010

Los nazis también se exiliaron y muchos en la Argentina...

Archivos secretos y comprometedores
Documentos aún en poder de los servicios alemanes podrían revelar nexos con nazis en la posguerra
Luisa Corradini
Corresponsal en Francia
Archivos secretos y comprometedores
Adolf Eichman durante la II Guerra (centro)
Foto: © COLLECTION ROGER-VIOLLET
PARIS
Los servicios secretos alemanes fracasaron en su intento de guardar en secreto miles de documentos potencialmente comprometedores sobre el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, cuando la justicia dio la razón el mes pasado a una periodista alemana residente en la Argentina que intenta acceder a esos archivos.

Corresponsal independiente y autora de varias investigaciones sobre la presencia de ex jerarcas nazis en la Argentina, Gabriele Weber ha intentado consultar sin éxito los 3400 documentos sobre Eichmann que tienen en su poder los servicios de inteligencia exterior alemanes (BND). Weber recurrió a la justicia de su país después que el BND se negó a abrir los archivos sobre Eichmann argumentando que ese gesto afectaría los intereses nacionales de Alemania.

Los responsables del BND pretextan que el acceso a esos documentos -que datan de las décadas del 1950 y 1960- deterioraría las relaciones con los servicios secretos de Oriente Medio. En otras palabras, la negativa de los servicios secretos alemanes permite pensar que esos archivos contienen información comprometedora sobre una posible complicidad de las autoridades de la República Federal Alemana (RFA) con los ex jerarcas del régimen nazi durante aquellos años.

A juicio de los historiadores, esos archivos podrían demostrar que las autoridades de la Alemania occidental conocían el paradero de Eichmann antes de su captura o, incluso, que lo ayudaron. Después de la Segunda Guerra Mundial, los servicios de seguridad y de inteligencia alemanes enrolaron en sus filas, en puestos de importancia, a numerosos ex nazis, incluidos oficiales de las SS y la Gestapo.

El último 19 de abril, la Corte Federal Administrativa de la ciudad de Leipzig dio la razón a Weber y decidió que la negativa a desclasificar esos archivos era ilegal.

"Tengo mucha curiosidad por saber qué tipo de información querían mantener en secreto", declaró la periodista. "Hace tiempo que se sabe que no sólo el gobierno de Alemania occidental, sino también grandes empresas alemanas tuvieron contactos en la Argentina con nazis y criminales de guerra", agregó.

A pesar de la decisión judicial, todavía se ignora cuándo, en qué proporción y -por fin- si el BND consentirá a abrir esos archivos. Un vocero de la Corte advirtió que, a pesar del fallo, los archivos de Eichmann permanecerán bajo llave hasta que el BND y el gobierno decidan cómo proceder.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1262626&origen=NLEnfo

jueves, 4 de febrero de 2010

’La ruta del exilio’ pasó por Ciudad de México

Lun, 16 nov 2009 | Publicado en Ciencias Sociales, Crónicas, Humanidades

El programa histórico “Setenta años de exilio”, organizado por la UNED, ha convocado ya a más de un centenar de investigadores a lo largo de su trayectoria, recorriendo entre otros lugares, las capitales de México, Argentina, Francia, Suiza, España y Uruguay.

Setenta años de exilio
Setenta años de exilio 

La Ruta del exilio trazada desde la Universidad Nacional de Educación a Distancia en el 70 aniversario del inicio del exilio republicano, tuvo en Ciudad de México su penúltimo destino el pasado 10 de noviembre, antes de concluir en Madrid el próximo primero de diciembre.

Un largo camino andado

Coordinada por la historiadora Alicia Alted, esta larga serie de excursiones, exposiciones, debates y conferencias ha recorrido las ciudades de París, Ginebra, Buenos Aires, Rosario, Montevideo y diversos enclaves en la frontera sur de Francia, siguiendo las huellas de los hombres y mujeres que abandonaron su tierra huyendo de las represalias políticas que siguieron al golpe de estado capitaneado por Franco contra el gobierno de la Segunda República española.

Maria Luisa Capella estuvo al frente de la organización del congreso en la capital mexicana, que contó con la participación de numerosos investigadores de la UNAM, principa universidad del país, cuyas investigaciones gozan de importante prestigio internacional, así como del Colegio de México, el Ateneo Español y otras nueve instituciones de ambos lados del charco.

Participantes de lujo para un encuentro muy intenso

La historiadora Alicia Alted, coordinadora del programa "setenta años de exilio"

La historiadora Alicia Alted, coordinadora del programa "setenta años de exilio"

Las seis mesas que compusieron el programa, reuniendo a más de treinta ponentes de primer orden, incluyeron a políticos de extensa trayectoria como Porfirio Muñoz Ledo, destacados investigadores de renombre internacional y testigos directos del exilio como el poeta español Tomás Segovia, quien con sólo nueve años se vio obligado a abandonar este país sin su padre. Celebridades de la talla de Sergio García Ramírez (Juez de la corte internacional de Derechos Humanos), el periodista Miguel A. Granados Chapa, el escritor Gonzalo Celorio, Juliana González y José Sarukhan de la UNAM (ella maestra emérita y el exrector), Jerzy Rzedowsky (investigador polaco que logró salir con vida de Auschwitz) y Javier Garcíadiego (Presidente de El Colegio de México) figuraban en el elenco de ponentes de las jornadas.

El congreso ocupó dos días completos y dos salas abarrotadas, a pesar de coincidir con una enorme huelga nacional contra la privatización del suministro eléctrico, cuyos cortes de tráfico sumieron el ya difícil tráfico de la ciudad en un descomunal embotellamiento. Sin embargo, la masiva afluencia de estudiantes y profesores incluso obligó a proyectar las conferencias en un salón contiguo que también completó su aforo.

Los debates adoptaron diversas perspectivas para aproximarse al fenómeno del exilio, al calor de los últimos datos que arroja la investigación histórica reciente: desde las relaciones políticas del gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas con la República española en su proceso de exilio, hasta las aportaciones realizadas en los ámbitos científico, tecnológico, artístico y humanístico por los muchos intelectuales y académicos que huyeron de la represión del régimen franquista.

Bien como fundadores de asociaciones civiles, instituciones de enseñanza, imprentas, editoriales, publicaciones y centros de reunión, bien integrando las instituciones existentes en México, este país reconoce y agradece a través de sus investigaciones el inestimable aporte recibido por aquellos emigrados que vivieron pendientes de su regreso y sin embargo casi siempre entregados a su actividad profesional en el país de acogida. La ocasión sirvió además para presentación al público el nuevo Centro de Estudios de las Migraciones y los Exilios.

Todavía largo camino por recorrer

Si la discusión académica inevitablemente palpó sensibilidades al recordar los difíciles capítulos vividos por algunos de los nombres históricos de la cultura española, la nota emotiva la pusieron la lectura de poemas a cargo de alumnos del Instituto Luis Vives y la actuación del coro infantil del Colegio Madrid, fundados ambos por exiliados españoles a su llegada a México, que junto a otras actuaciones musicales iberoamericanas acompañaron las conferencias.

El filósofo Francisco Álvarez durante la conferencia de clausura.

El filósofo Francisco Álvarez durante la conferencia de clausura.

Más de una lágrima afloró también en el recuerdo a la investigadora Concepción Ruiz Funes, cuya muerte impidió su ponencia pero no su presencia en el congreso a través del homenaje realizado por sus compañeros. Pero para sorpresa de los que estuvimos allí presentes, el momento más conmovedor del encuentro, tras dos días de jugosísimas exposiciones y conclusiones, lo protagonizó el catedrático Francisco Álvarez a cuyo cargo quedó la conferencia de clausura.

Bajo el título de Los argumentos de la memoria, el testimonio personal, por primera vez en público, de las torturas sufridas en su detención durante el régimen fascista y sus reflexiones al hilo de las transformaciones sociopolíticas en nuestro país pusieron el broche de oro al encuentro, proyectando las enseñanzas del pasado y el análisis del contexto presente para afrontar los retos del futuro.

Según sus palabras de despedida, “mucho se ha avanzado en España con pasos como la Ley de Memoria Histórica, y sin embargo mucho queda aún por hacer”, refiriéndose a la necesidad de continuar coordinando y potenciando la investigación de las historias y los exilios externos e internos que han permanecido ocultos bajo un manto de silencio que poco a poco y desde múltiples ámbitos debe irse destramando.

Mesa sobre las relaciones entre las repúblicas mexicana y española.
Mesa sobre las relaciones entre las repúblicas mexicana y española.
De izquierda a derecha: Tomás Segovia (ESCRITOR), Miguel Ángel Granados Chapa (ACADEMIA MEXICANA DE LA LENGUA), José Antonio Matesanz (UNAM), Porfirio Muñoz Ledo (DIPUTADO MEXICANO)y Javier Garciadiego (EL COLEGIO DE MÉXICO).
Mesa dedicada al estudio de las aportaciones científico tecnológicas de los exiliados.
Mesa dedicada al estudio de las aportaciones científico tecnológicas de los exiliados.
De izquierda a derecha: Miguel Ángel Puig Samper (CSIC, MADRID), Jerzy Rzedowski (INSTITUTO DE ECOLOGÍA A.C. PATZCUARO, MICHOACÁN), José Sarukhan Kermez, Julia Tagueña , Jorge Flores (los tres de UNAM) y Adolfo Martínez Palomo (INSTITUTO POLITÉCNICO, PRESIDENTE DEL CONSEJO CONSULTIVO DE CIENCIAS DEL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA MEXICANA).
Mesa sobre las asociaciones civiles, políticas y educativas de los exilados en México.
Mesa sobre las asociaciones civiles, políticas y educativas de los exilados en México.
De Izquierda a Derecha: José Ignacio Cruz (UNIVERSIDAD DE VALENCIA), Carmen Tagüeña (PRESIDENTA DEL ATENEO ESPAÑOL DEMÉ- XICO A. C.), Clara Lida (EL COLEGIO DE MÉXICO), Dolores Pla. (INAH), Pilar Domínguez Prats (UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA).
Actuación musical de un grupo de jaraneros campesinos al cierre de las jornadas.
Actuación musical de un grupo de jaraneros campesinos al cierre de las jornadas.

Miguel Álvarez Peralta